Los ves aquí y allá, esos ‘interactivos’ están por todas partes ¿pero funcionan?

Resumen

El “hacer” de la interpretación

La noción de “participación activa” (en inglés: hands-on) ha sido fundamental en la filosofía de la interpretación. Los buenos intérpretes siempre han puesto énfasis al “hacer”, de muchas formas, en lugar de sólo “saber”, de una manera única. Freeman Tilden clarificó esto en su descripción de los instrumentos para la interpretación: “objetos originales, experiencia de primera mano y medios ilustrativos”.

En la década de los ‘80 este énfasis en la “participación activa” significaba unos servicios interpretativos más orientados a la gente y con una implicación personal (actividades conducidas por guardas, mesas de “tocar”, juegos ambientales, guías contratados o voluntarios, animación histórica), como lo opuesto a los medios con menos implicación personal (señales, publicaciones, exposiciones estáticas).

Pero a mediados de los ‘90, mientras la “participación activa” y lo “interactivo” son las palabras clichés en interpretación, parece que quisiéramos que la gente toque las pantallas de los monitores de televisión en lugar de los árboles, y que interactúen con computadoras en lugar de con guías o con guardaparques. 
¿Vamos entonces por el camino correcto en nuestra sociedad tecnológica? ¿Qué significa realmente interactivo? Las exhibiciones interactivas ¿están atendiendo realmente las diferentes necesidades y estilos de aprendizaje de la gente? ¿Proporcionan de verdad los multi-media una experiencia de primera mano al público? ¿No estaremos confundiendo entretenimiento con interpretación? Hagamos una breve incursión al mundo de la interpretación interactiva –especialmente al mundo de las exhibiciones y exposiciones– para ver si hay alguna respuesta.
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