El pulso de la AIP

Resumen

A finales de marzo se llevó a cabo la segunda Asamblea General de la Asociación para la Interpretación del Patrimonio (AIP). Nuevamente nos vimos las caras viejos conocidos, volvimos a “poner rostros” a los nombres de antiguos socios que nos acompañan desde hace años... y conocimos “nuevas caras recién llegadas”.

Al margen de la Asamblea y sus sesiones anejas sobre temas propios de la Asociación, se desarrolló un seminario abierto a todo el mundo. Todo ello pensado en fomentar el intercambio de experiencias e información, propiciar contactos entre personas asociadas, iniciarse en las “cuestiones interpretativas”, adentrarse juntos en cuestiones difíciles de carácter laboral, perfil profesional, calidad, etc., pero sobre todo avanzar juntos en difundir la Interpretación del Patrimonio como técnica de comunicación y herramienta de gestión.

Fue, sin duda, una concreción real de lo que la AIP persigue de forma general (bajo la rigidez y frialdad de unos estatutos escritos) y un encuentro humano que permite avanzar en pocos días (se podría decir que en horas) más que en un año (bajo la impersonalidad de la Red).

Evidentemente, como Asociación, tenemos nuestras cosas malas (esas que no suelen aparecer en ningún sitio): distintos grados de colaboración de asociados y asociadas (aunque, sin duda, todos perfectamente lícitos), “desaj ustes”, discrepancias, y escasez de algunas habilidades en la Junta que dirige la AIP; pocos “productos” de la Asociación para con sus asociados, pocos “productos” para el público en general, poco tiempo y dedicación (¡y poco dinerito!) para diseñar y ejecutar proyectos.
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