Historias anónimas. Vivencias de salvaguarda del patrimonio artístico en Olot, 1936. Una exposición para acercar el patrimonio local a los ciudadanos

Resumen

Hablar sobre la Guerra Civil supone, aún hoy, un alejamiento. Sea por un desconocimiento voluntario por parte de muchos o por aires de repulsa de aquellos que la han vivido, los estudios específicos, en el ámbito nacional o local, sólo están en manos de unos pocos.

Antecedentes
El Museu Comarcal de la Garrotxa quiere participar en los actos de celebración de los 100 años de la Junta de Museus de Cataluña con una exposición. La Junta instaló en octubre de 1936 y por dictamen de la Generalitat, sus oficinas en Olot para depositar, por razones de seguridad, los fondos artísticos de los museos de Barcelona. Se creó un Patronato, presidido por el comisario de la Junta de Museus y del que formaban parte cinco regidores de Olot y tres ciudadanos, uno de ellos el director del Museo-Biblioteca, actual Museu Comarcal de la Garrotxa.

Más de un millón de obras de arte se depositaron en la iglesia de Sant Esteve de Olot. El traslado duró hasta diciembre y se calculó necesitar unos 90 camiones.

El disetio expositivo
El concepto principal de la exposición es, a través de la disciplina de la Interpretación del Patrimonio, poner de manifiesto la salvaguarda (y también destrucción) de las obras de arte durante los primeros tiempos de la Guerra Civil a partir del esfuerzo de aquellos ciudadanos anónimos, voluntarios que velaron por un patrimonio que hoy en día podemos contemplar, acercando al público algunos hechos de la historia local.
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