El Museo de las Peregrinaciones y de Santiago: de Museo a Museo, Centro de Documentación, Investigación e Interpretación

Resumen

Me gustaría recordar una frase de Oscar Navajas: "...los museos son incomprendidos, pero son, a la vez, masivamente visitados"1. Está claro que todavía hoy en día existe una "barrera virtual" entre el museo y el público. Esta carencia comunicativa entre receptor y emisor viene dada porque no utilizan un idioma común e inteligible por ambos. Quizá, la solución esté en buscar este "idioma".

En esta línea, me gustaría presentar el Museo de las Peregrinaciones y de Santiago como una institución en pleno proceso de cambio y desarrollo. Una evolución que llega a sus máximas consecuencias ya que se pasa de un Museo, el Museo de las Peregrinaciones, a una institución museística nacional que se define como Centro de Documentación, Investigación e Interpretación de Santiago y de las Peregrinaciones2. Pero... empecemos la casa por la base. ¿Cómo nace este museo y por qué llega a esta situación?

Nace, crece y se desarrolla

El "Museo de Santiago y de las Peregrinaciones" nace en 1951, fruto de una iniciativa conjunta entre el Ayuntamiento y la Dirección General de Bellas Artes de la Administración Estatal y fuertemente impulsado por la iniciativa de D. Manuel Chamoso Lamas3. La sede del museo se establece en la casa nº 4 de la calle de San Miguel, conocida como "Casa Gótica" por ser una de las pocas construcciones del gótico civil conservadas en la ciudad. Tras la euforia inicial y antes de organizar el museo, el Ayuntamiento se desentiende, centrando su interés en la creación de un museo con un carácter más local, dedicado a la ciudad de Santiago. Ante esta situación, en 1963 toma la tutela del museo la Dirección General de Bellas Artes asumiendo el nombre de "Museo de las Peregrinaciones". Esta decisión supone un cambio de importancia capital en la estructuración científica inicial del museo, ya que pasa de tratar la peregrinación y la ciudad de Santiago a centrarse únicamente en la primera. Indiscutiblemente estos dos términos son difícilmente disociables. La peregrinación a Santiago no se puede explicar sin Santiago, y la historia de la ciudad compostelana no se puede entender sin la peregrinación.

 

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