Editorial

Resumen

La Asociación para la Interpretación del Patrimonio acaba de consolidar una etapa de arduo trabajo y resultados palpables, especialmente con relación a la Calidad y las Buenas Prácticas en Interpretación, así como la Capacitación y Formación en este campo. Esto nos permite vislumbrar caminos de madurez llenos de productos y efectividad. Parte de este empeño y línea de acción se ve reflejado en este Boletín.

La CARTA DEL PRESIDENTE hace referencia a algo de esto. Con los pies sobre la tierra, sin triunfalismos, Alberto Jiménez nos describe “el pulso” de la AIP, y nos recuerda que somos una asociación que ofrece puntos de encuentro para una causa común. Entre los avances que expone de manera sintética, quisiéramos destacar la edición por parte de la AIP del libro de Freeman Tilden, “La Interpretación de Nuestro Patrimonio”, en castellano, proyecto estrella que viene a inaugurar nuestra apuesta por las publicaciones.

Contamos con el relato que hace nuestra compañera Araceli Serantes, Boli, de una experiencia de un grupo de mujeres mariscadoras gallegas. Seguro que no dejará indiferente a nadie, pues aporta un enfoque fresco y novedoso acerca de la interpretación “informal” que ese colectivo de mujeres realiza.

Le sigue un relato irónico que describe las penurias, dificultades y barreras a que se enfrentan muchos profesionales con competencias en interpretación, ya que tienen que relacionarse con políticos o gestores que no siempre son conscientes de las implicaciones técnicas de los equipamientos que tienen bajo su responsabilidad. Éstos van buscando intervenciones que “luzcan” o que “vistan”, o sea, una interpretación No Apta para Todo Tipo de Público. Se trata de un supuesto, un caso, que bien podría ser alguno de los que lectores y lectoras conocen. O sea, impedimentos para las buenas prácticas.

Los centros de visitantes (muy unido al artículo anterior) de los espacios naturales protegidos son analizados desde la universidad, por un equipo de investigación de la Universidad Autónoma de Madrid. Por fin un estudio serio, sistemático y concienzudo! Y los datos “cantan” por sí solos. El caso es que se está midiendo la calidad, y aquí nos ofrecen un avance de las conclusiones. Más detalles habrá en nuestra página Web, en las Ponencias de las Jornadas de la AIP.

(En los espacios de interés histórico y cultural también convendría realizar algo similar. Todo se andará.)

Al hilo de lo anterior, el Boletín continúa con una reflexión, no exenta de sarcasmo, de nuestro compañero Antón Lois, quien describe lo que ronda por la cabeza de muchos de nosotros y nosotras con respecto a los centros de interpretación. Grandes verdades, muchas de las cuales están avaladas por los resultados del estudio anterior. No os lo perdáis.

Víctor Benlloch nos acerca al trabajo que se realiza en el Centro de Educación Ambiental (CEA) de la Comunidad Valenciana, desde la perspectiva de su funcionamiento, uso y tratamiento de los distintos programas que allí se llevan a cabo, algunos con una evidente línea “interpretativa”. Hace más de un lustro que el CEA viene desarrollando cursos que incluyen contenidos de interpretación, y esta institución tiene un efecto multiplicador considerable en dicha Comunidad Autónoma. Un buen aporte a la calidad.

Cerrando esta sección de artículos iniciales, os ofrecemos la colaboración de Pablo Reggio en un trabajo que reúne el ABC de la interpretación: “Decálogo del Intérprete ambiental y del patrimonio”. Sin duda un buen aporte a las buenas prácticas.

La Sección Interpretación y Patrimonio Cultural presenta un texto de Claudia Toselli, que plantea diversos caminos emprendidos por iniciativas internacionales en pos de un turismo responsable, para garantizar la sostenibilidad ambiental, social y económica, en una industria compleja, obligada a satisfacer a sus clientes y a respetar a las comunidades anfitrionas.

En la sección Documentos hay dos apartados: el primero es la conclusión del debate mantenido hace más de dos décadas en Canadá acerca de la definición de interpretación; y el segundo es la “pauta” de la AIP para las Buenas Prácticas en Interpretación, que desde aquí animamos a revisar y a utilizar.

Por último, os recordamos que este Boletín continúa existiendo gracias a las aportaciones de personas diversas que, de forma desinteresada, destinan un rato de su tiempo libre para colaborar con la causa común: el impulso y enriquecimiento de la disciplina de la interpretación del patrimonio.
PDF