Veintiún años después. Cómo me siento ahora

Resumen

Es realmente extraño leer algo 21 años después de haberlo escrito, sobre todo si has olvidado por completo que lo habías escrito. También resulta extraño recordar la relativa juventud y la pasión y compromiso de cada palabra de ese artículo. Así que el lance de este corto escrito es expresar cómo me siento al respecto ahora, 21 años después.

Ahora, 21 años después, todavía me queda mucho de lo que sentía entonces sobre todo este debate, sólo que ahora las cuestiones clave para mí serían las siguientes:
• Nosotros, tras 21 años todavía tenemos los mismos sentimientos sobre lo que es “verdadera” interpretación, pero ahora nos preguntamos si algo de lo que nos llega a través de la red o la transmisión sin cable es verdadero.
• Nos, con nuestra preocupación por los medios de entrega del mensaje, por qué es y qué no es interpretación, hemos perdido la posibilidad de utilizar verdaderas oportunidades de hacer llegar nuestro mensaje a un mayor número de personas.
• Nos, todavía luchamos contra la idea de hablar solamente con el converso, pero ahora tendemos a invertir en el visitante del parque y no pretendemos llegar a un auditorio más amplio de público.
• Nos limitamos a una audiencia, el visitante del parque, que quizá solamente piensa en parques unos 5-10 días al año, en sus vacaciones.
• El hecho de que esta audiencia está bien educada en su mayoría, es pudiente, de clase media, y de que los pobres sencillamente no pueden permitirse visitar los parques está fuera de nuestro alcance. Seguimos pensando que a este privilegiado sector de la sociedad se le tendría que facilitar servicios gratuitos.
•       Ignoramos tanto a los contribuyentes como a los votantes, aunque su apoyo es básico para asegurar una financiación adecuada y continua.
• Ignoramos a los que residen en el área de nuestros parques porque creemos que nuestra verdadera tarea es el turismo, y ello en una época en que el turismo no parece estar siquiera en el radar del Gobierno, siendo la sanidad y la educación los ejes dominantes del siglo XXI.
• A pesar de que salud y educación son los ejes de los gobernantes en el siglo XXI, en realidad no hacemos demasiado por cultivarlos como soporte de nuestros programas.
• A pesar de que en Alberta la sanidad se ha convertido en la prioridad número uno y está siendo receptora de más y más primas, aparentemente pensamos que los usuarios de parques no deberían pagar por los servicios de interpretación. Nosotros también de alguna forma somos servicios esenciales que tendrían que continuar siendo sufragados por los impuestos generales.
• El otro eje del Gobierno en el siglo XXI es el dinero, bien como coste, bien como beneficio. Sin embargo, parecemos creer todavía que, de alguna forma, nuestros programas y servicios tendrían que ser inmunes a la realidad fiscal en la que todo Gobierno está implicado. Dado que nuestro Gobierno se dedica activamente a la demanda del usuario en el campo de la sanidad, tendríamos que reconsiderar cómo entregar nuestros programas y servicios en este nuevo contexto gubernamental.
• Así que, en resumen, ahora, 20 años después, creo que no puedo permitirme el lujo de un debate académico sobre qué es y qué no es la interpretación, sino que tengo que moverme hacia un tipo de acción constructiva haciendo uso de las aproximaciones y medios realmente mejores de todos con el fin de conseguir más apoyo público para los parques y áreas protegidas. Un apoyo gubernamental concreto expresado en una inversión en dólares o en número de votos nos permitiría crear programas sostenibles.
PDF