Por qué no entendemos el arte

Resumen

Hace unas semanas, un debate sobre arte en la lista de discusión de la AIP, me recordó cierta conversación con un profesor de matemáticas: mientras charlábamos, yo observaba los exámenes sobre su mesa y, cuando salió a por café, me entretuve leyendo algunos. “No entiendo nada”, le dije luego. “Lo entenderías si te dedicases a esto. Es un lenguaje que no conoces”. Y nuestro diálogo derivó hacia la diversidad de códigos que utiliza el ser humano.

A ambos nos fascinaba la capacidad de representar ideas, a veces muy complejas, a través de mensajes abstractos. Por ejemplo, si yo escribo silla, es probable que tú evoques la imagen de determinado tipo de mueble. Pero, ¿ese mueble y la palabra que lo representa se parecen en algo? ¿Y si escribo impotencia, soledad1? Entonces, si la comunicación no se basa en el parecido físico, ¿qué permite que las personas compartan, con éxito, pensamientos y sentimientos a través de múltiples lenguajes?
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