Un compromiso ético

Resumen

Aunque el acceso al medio –físico, sensorial y cognitivo– es un derecho legal ampliamente reconocido, las personas con discapacidad siguen sin poder ejercerlo. Esta limitación afecta a su desarrollo ya que restringe sus posibilidades de conocimiento y condiciona su participación, impidiéndoles acceder a situaciones habituales en su comunidad y, como se denuncia cada vez con más fuerza, es una carencia social poco justificada en el siglo XXI.

Pero si calles y parques, tiendas, hospitales y transportes son poco accesibles, aún lo son menos lugares que, más allá de necesidades inmediatas, deben satisfacer otras, de carácter superior, y relacionadas con el conocimiento de nuestro patrimonio. Así, es fácil encontrar museos, salas de exposición, espacios naturales e, incluso, centros de interpretación, con diseños “no-inclusivos”
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