La interpretación como herramienta al servicio de la reconversión de un destino turístico maduro

Resumen

El propósito de este artículo es exponer una serie de argumentos preliminares para defender el papel que puede jugar la interpretación del patrimonio en la renovación de la oferta turística de Mallorca, en tanto que destino turístico maduro. La denominación destino turístico maduro guarda relación con el ciclo de vida de un producto, y designa aquella fase en la que un determinado producto ha alcanzado un nivel de ventas en el mercado más allá del cual se entra en una etapa de rendimientos decrecientes, que sólo se puede superar mediante una revisión en profundidad del mismo para adecuarlo a la evolución de la demanda, al cambio de los gustos, expectativas y preferencias de los consumidores.

Respecto a Mallorca, los antecedentes del turismo de masas le sitúan en una serie de iniciativas pioneras, que fueron capaces de perfilar un incipiente sistema hotelero basado en la demanda de un tipo de turismo que hoy clasificaríamos como de calidad. Sin embargo, la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial vinieron a truncar este emergente modelo turístico. A partir de 1950, los tour operators iniciaron la comercialización masiva de viajes bajo la forma del denominado paquete turístico, y ayudaron a la financiación de la nueva infraestructura de acogida necesaria para proporcionar alojamiento y recreación a los visitantes. Los puntales de este desarrollo eran el clima mediterráneo y las playas, así como un entorno rural bastante exótico, pero relativamente cercano, una población servicial y un bajo nivel de precios.
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