Guía que canta, cantante que guía: La ciudad de Buenos Aires y el tango en autobús, en un solo recorrido

Resumen

No se puede querer lo que no se conoce. 
Francisco Pascasio Moreno

Nací en Buenos Aires, Argentina. En el 2009 concluí mis estudios de turismo, con la idea de desarrollar un producto turístico en el cual fuera posible hacer uso de ambas profesiones, en verdad, mis dos pasiones: la música y mi país. Como porteña y dado que realicé mayoritariamente prácticas de guiadas en la ciudad de Buenos Aires, quería ir a lo más directo y visceral que podía haber relacionando mi ciudad y su música. De modo que ya tenía el tópico de mi producto: “la ciudad y el tango”. ¿El subtópico? “La relación existente entre la ciudad y el tango”, género declarado por la Unesco, en setiembre del año pasado, Patrimonio Intangible de la Humanidad. 

Recién graduada, encarar este proyecto significaba todo un desafío para mí. En primer lugar, el tango no era el género musical con el que especialmente me identificara, ni sobre el cual fuera gran conocedora o destacada intérprete –cantante–. En segundo término, tenía en mi cabeza las voces y opiniones de muchos de mis profesores, unos provenientes del ámbito de la conservación del patrimonio y otros, pertenecientes al ambiente del turismo. Ambas áreas no siempre conciliadas debidamente, creo yo, por falta de gestiones adecuadas en las que sea posible el trabajo interdisciplinario, más que porque resulten, como algunos consideran, irreconciliables o no del todo compatibles, por buscar la primera la protección y la segunda el beneficio económico.
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