La interpretación es persuasiva cuando el tema es convincente

Resumen

¿Qué es la persuasión?
Cuando los psicólogos hablan de persuasión se refieren a una comunicación (verbal o no verbal) que convence u obliga a la audiencia a pensar, sentir o actuar de una manera determinada. El término “persuasión” es vago, a no ser que la respuesta deseada se especifique previamente. En psicología de la comunicación estas respuestas se clasifican típicamente como cognitivas, afectivas y conductuales; y en interpretación a menudo hablamos de objetivos para saber, sentir y hacer (los resultados cognitivos, afectivos y de comportamiento que esperamos conseguir a través de una actividad o un medio interpretativo). La “persuasión” significa alcanzar uno o más de estos objetivos.
La “persuasión” implica manipulación. Y cuando los intérpretes también se refieren al uso de la comunicación persuasiva, deben reconocer que la intención expresada es manipular cómo piensa, siente y actúa la gente. Efectivamente, invocamos varios eufemismos para justificar nuestra necesidad de manipular a las audiencias (por ejemplo, “el uso de la interpretación como instrumento de gestión”, “manejo de los comportamientos de los visitantes”, etc.), pero no hay duda de que nos encontramos de lleno en el campo de la manipulación. Podemos desear que la gente piense o sepa ciertas cosas para que tenga una experiencia enriquecedora; a veces queremos que valoren lo que nosotros mismos valoramos; y casi siempre queremos que se comporten de una cierta forma (y no de otra) cuando se encuentran en los lugares o delante de los objetos que interpretamos. Esto es, queremos manipularles para que piensen, sientan y actúen de cierta forma. Quizá haya más de un apoyo maquiavélico en la interpretación contemporánea de lo que nos gustaría admitir. Pero no hay la menor duda de que estamos en el negocio de la manipulación.
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