Análisis del “guiaje” turístico en el sitio Patrimonio de la Humanidad la Lonja de los Mercaderes de Valencia

Resumen

Antes de explicar el estudio que llevé a cabo, quisiera iniciar este artículo aclarando el motivo que me llevó a la realización del mismo, pues de esta manera quizás llegue a hacer entender al lector lo relevante que supone analizar, investigar y, sobre todo, aportar nuevas fórmulas que nos ayuden a poner en valor la interpretación del patrimonio y muy concretamente, la labor del guía como mediador en la interpretación. 
Mi propia experiencia profesional durante casi una década me ha permitido denotar cuán importante es la labor realizada por el guía o intérprete (desde mi punto de vista ambas cosas) incidiendo significativamente en la mejora de la visita y, por tanto, del producto turístico. De hecho, quisiera añadir una definición, obtenida siempre de la lectura de los que son considerados expertos en el campo de la interpretación del patrimonio, como Tilden, Ham y otros, y es la siguiente: “el guía es el capital humano y mediador que crea conexiones entre el patrimonio y el visitante, fomentando su concienciación, su entendimiento e inclusive el aprecio hacia el patrimonio, al brindar experiencias positivas y enriquecedoras al visitante”. 
El guía supone una medida importante para difundir aprecio y comportamientos positivos hacia unos recursos que tienen fecha de caducidad, evitando que la actividad turística incida negativamente. Sin embargo, el “guiaje” es una actividad infravalorada, lo que está conllevando a que su ejercicio sea realizado en ocasiones por personal poco cualificado y sin formación, incapaz de transmitir los valores patrimoniales adecuadamente, lo que condiciona la calidad de la visita, e incluso, la imagen del recurso y de la propia profesión. Académicos como Blaya (2006), de la Florida Universitaria de Valencia, admiten este preocupante hecho, reconociendo una cierta degeneración de la profesión y una escasa formación sobre esta disciplina en centros académicos.
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