Por un año nuevo con reflexión… desde la comunicación del patrimonio

Resumen

Hace solo veinte años, cuando muchos de los que hoy intentan un acercamiento al mundo laboral en este sector estaban en el parvulario, la depresión post Expo 92 (de Sevilla) nos sumió en el oscurantismo profesional y hubo que movilizar mucho para que las administraciones se sacudieran el sopor y tomaran consciencia de la importancia que el sector cultural en general y el patrimonial en particular, iban a protagonizar en las dos décadas siguientes.
Solo una pequeña minoría sabía qué era un centro de interpretación, aunque poco entendían de patrimonio cultural; la frase clave era “patrimonio como factor de desarrollo”, sin especificar qué patrimonio y mucho menos qué desarrollo. No había interpretación del patrimonio, ni se hablaba de dinamizar, y mucho menos de comunicar. Estaba establecida la Difusión, aunque carecía de una definición concreta. No había desembarcado aún la formación que incorporara conceptos de producto patrimonial, ni muchísimo menos industrias culturales, término afianzado por los franceses que no tuvo toda la repercusión que luego alcanzaría. Y sin embargo, no éramos unos paletos culturales, buscábamos bibliografía, en francés y en inglés, ya que los italianos, académicos ellos, no ingresarían tampoco a toda esta modernidad lingüística y Memorabilia, la Carta de Riesgo y la conservación preventiva, eran sus máximos protagonistas.
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