La semiótica de los barrios: interpretando para no desaparecer, ya sea en Buenos Aires o Madrid

Resumen

Las ciudades lejos de ser ámbito de estudio exclusivo de urbanistas, arquitectos, paisajistas, historiadores, son el más claro ejemplo de la necesidad de una visión interdisciplinaria (“…debe presentar un todo y no una de las partes…”, F. Tilden), donde los principios de la interpretación del patrimonio podrían –como en otros aspectos de la vida– ser de necesaria y fácil aplicación. Por ejemplo, la identidad urbana se forja con la vida que la ciudadanía realiza en lo que denominamos “barrios”. Los barrios son subjetivos, de límites definidos en la percepción cognitiva de los ciudadanos, y que en escasas ocasiones coinciden con delimitaciones administrativas. Una de las características de estos espacios está precisamente en que sus fronteras no las marcan las delimitaciones administrativas sino las vivenciales (“Cualquier interpretación que no se vincule con la personalidad o la experiencia del visitante será estéril”, F. Tilden). ¿Y cómo defender o hacer que esos barrios adquieran un mayor significado? ¿O que ese conjunto de barrios brinden identidad, sin perder su característica unificadora de una ciudad? La comunicación patrimonial –no solo limitada a las características arquitectónicas o histórico-culturales–, debe ser un camino.


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