Editorial

Resumen

Amigas y amigos,

Aquí estamos otra vez, siguiendo el ritmo de los equinoccios, con un nuevo número del Boletín de Interpretación –una publicación única en su estilo en lengua castellana– que aspira de aquí a unos meses en cumplir sus 20 años de vida.

En esta ocasión os hacemos llegar cinco artículos que esperamos sean de vuestro interés.

Desde México, María Antonieta Jiménez reflexiona sobre la importancia de captar y, sobre todo, mantener la atención del público cuando visita espacios de interés patrimonial con interpretación. En este sentido, la autora nos ofrece un conjunto de técnicas que pueden ayudar a atraer, incrementar y mantener la atención de la gente: conocimiento de los intereses, accesibilidad y usabilidad física e intelectual, y desarrollo temático.

Franqui Illanes, desde Galicia, nos cuenta de manera apasionada su trabajo con público de educación infantil y primaria en dos actividades, La huerta en la escuela, dirigida al público infantil; y Coñecer Oleiros, al infantil y juvenil. En el artículo explica cómo aplica las herramientas de la interpretación con un público cautivo como este, y nos invita a pensar respecto al debate, a veces intenso, de hasta qué punto es posible realizar interpretación con públicos cautivos y en programas de carácter curricular.

Por su parte, Maribel Rodríguez Achútegui, y en la misma línea, nos cuenta cómo se han aplicado la teoría y las técnicas de la interpretación del patrimonio al trabajo con los grupos de Institutos de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato en el Museo de La Rinconada, Sevilla. En este caso, los adolescentes cumplen un doble papel: el de destinatarios (aportarles conocimiento y técnicas) y el de intérpretes, elaborando los mensajes, diseñando exposiciones y actuando como guías frente a familiares, amigos y visitantes.

Jon Kohl, colaborador habitual del Boletín, desde Estados Unidos y Costa Rica nos presenta un artículo en el que pone en evidencia los beneficios que una disciplina como la interpretación aporta al turismo al incorporar a esta actividad la generación de significados, lo que incrementa el entretenimiento, la implicación personal, la satisfacción y, en general, la experiencia del público visitante.

Y para finalizar, desde las Islas Canarias, Mária Mengual, nos aporta una interesante reflexión sobre el propio concepto de interpretación y la confusión que acompaña su carácter polisémico. Esa ambigüedad asociada al concepto ha llevado a un mal uso sistemático del mismo y, en ese sentido, Mária propone a la evaluación como única herramienta capaz de revelar qué es realmente “interpretativo” y qué no lo es.

Muchas gracias por seguirnos y mantener encendida la llama de nuestra disciplina.

Jorge Morales Miranda

Francisco J. (Nutri) Guerra Rosado

EDITORES

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