Nuevos caminos para la Hot Interpretation. Abriendo la puerta al wabi-sabi

Resumen

A finales de los años 80 del pasado siglo apareció el concepto de Hot Interpretation (Interpretación Caliente). El término, acuñado por David Uzzell (Uzzell, 1989), planteaba una forma en la que los sentimientos y las emociones de los visitantes fuesen parte de los procesos cognitivos que vinculan a estos con los espacios y bienes patrimoniales (Uzzell y Ballantyne, 2008). En palabras de dos de los autores principales de estas teorías: «nuestras mentes no son territorios vírgenes y nuestras experiencias y decisiones del pasado influyen en nuestras acciones futuras» (Uzzell y Ballantyne, 2008: 502)[1].

La decisión de utilizar el término «caliente» se debe principalmente al uso en la interpretación de valores personales, creencias, recuerdos, emociones, etc.; todo aquello que genera un grado de empatía y emotividad por parte del visitante (Uzzell y Ballantyne, 2008) y que es capaz de crear procesos cognitivos y de comportamiento. La interpretación «fría» se relacionaría con aquella que acude directamente a los componentes de conocimiento, pasando esta emocionalidad a un segundo nivel.

[1] Cita original en inglés: «Our minds are not virgin territories and our past experiences and decisions influence our future actions» (Uzzell y Ballantyne, 2008: 502).

 

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