La arquitectura, algo más que el contenedor

Resumen

Hace cuarenta años, en Venezuela, este autor se graduaba de arquitecto y, además, vivía como actor de reparto la premier de la experiencia más significativa para él, y que marcó su vida profesional para siempre: el Museo de los Niños de Caracas, propuesto por Doña Alicia¨. Inmerso en el complejo habitacional y empresarial Parque Central, «el cubo de colores» insinuaba algo especial en medio del entorno gris que lo cobijaba. Era un contenido en un contenedor… y a la vez era un brillante contenedor que guardaba un contenido conformado por experiencias significativas para todos los niños. Comencé entonces a comprender, in situ, la potencialidad del espacio esculpido, del lenguaje de la arquitectura.

Con una maestría sin igual, mi querido Domingo «Flaco» Álvarez, arquitecto comandante de nuestro equipo de diseño, nos fue enseñando cómo abordar la transformación de una estructura preexistente, destinada inicialmente a otro uso dentro del complejo, para adaptarla en su exterior y en su interior al mensaje que un grupo multidisciplinario de científicos y educadores –mis panas del Museo de los Niños– estaban fraguando en sus «laboratorios», creando contenidos que serían presentados a los niños y niñas visitantes en cámaras oscuras invadidas de luces y colores premeditados para lograr los objetivos. Sin duda, conformamos un excelente equipo multidisciplinario donde el producto de cada uno era soportado por el trabajo de otro. Ahora soy consciente de que, desde entonces, estoy inmerso en el mundo de la interpretación del patrimonio.

 

¨ Doña Alicia Pietri de Caldera fue creadora de la Fundación Museo de los Niños y ex primera dama de la República de Venezuela.

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