¡Provoquemos! Redacción de textos creativos para la interpretación

Resumen

Agradezco al equipo editor del Boletín la invitación a compartir algunas ideas sobre la redacción de textos para la interpretación del patrimonio. Sin embargo, debo hacer una inmediata advertencia: mi experiencia se basa casi en su totalidad en la escritura en inglés (y escocés), por lo tanto, es posible que mis sugerencias no se puedan aplicar a la escritura en castellano, catalán, vasco, gallego, asturiano u otros idiomas utilizados en España. Y, por supuesto, mis ideas pueden ser mejorables.

Freeman Tilden, el espíritu guía de los intérpretes, escribió que el objetivo principal de la interpretación no es la instrucción, sino la provocación. Con eso no quiso decir que había que «irritar» a la gente; él se refería a que la interpretación tiene que provocar una reacción, tiene que emocionar a la audiencia, promover su interés, desafiarla estimulando sus cabezas, sus corazones e incluso sus manos. Desde luego que la reacción también puede ser de consternación, incredulidad, disgusto o ira; bueno, siempre y cuando la interpretación se plantee con honestidad. Uno espera que la reacción sea una sonrisa irónica, un gesto de comprensión, quizás una lágrima, incluso un «¡Oooh!». Lo que quieres hacer es provocar una reacción (positiva). En todo momento la interpretación debe animar a la gente a saber más y a sacar sus propias conclusiones. Una buena interpretación debe ampliar los horizontes intelectuales y emocionales de las personas al conectar con sus experiencias personales y revelar verdades más amplias.

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