Preguntar no es interpretar

Resumen

“¿Saben ustedes qué planta es esta?...” Salvo se trate de alguna especie muy extendida y común, lo más probable es que el grupo de visitantes responda 'no'. Entonces el guía responde a la ignorancia del grupo, en el caso más optimista con 'es una digital', y en el peor con 'se trata de una Digitalis purpurea'.

Otro caso parecido se pude producir en el ámbito del patrimonio histórico. Me imagino la cara que pondríamos muchos de nosotros, absolutos profanos en esos temas, si un guía nos pregunta, sin más, algo así como: “¿Saben ustedes como se llama eso de ahí?...” (¡y se refiere a una arquivolta!). Decididamente, lo que entendemos por público general visitante, dudo mucho que lo sepa; y después de la pregunta, lo más probable es que le importe un pito la existencia de esos adornos que hay alrededor de los arcos.

Todo esto viene a cuento de algo muy curioso que entienden algunas personas cuando se plantea la cuestión de que los guías deben emplear preguntas. En el libro “Guía Práctica para lnterpretación del Patrimonio” (véase Boletín de Interpretación número 1, sección Publicaciones), en las páginas 118 y siguientes se plantea la Estrategia del Preguntar, y no tiene nada que ver con algo por desgracia frecuente y que podría tener su origen en dos cuestiones.
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