Interpretación: ¿profesión, disciplina, arte o ciencia?

Resumen

Cuando Jorge Morales me pidió que escribiese este artículo para el Boletín me sentí halagado, pero perturbado al mismo tiempo. Halagado de que él recordara algo que yo había dicho hace diez años, y perturbado porque no pude recordar que yo hubiese dicho eso. Él insistió en que efectivamente yo había argumentado acerca de la interpretación como profesión y como disciplina. Pero ¿podría repetir ahora, de forma complaciente, mis argumentos? Bueno, he tenido que empezar de nuevo y ¡pensar muy duro! Y he incluido lo que llamamos red herrings (arenques rojos), "pistas falsas" creo que lo llaman ustedes.

Permítanme empezar con mis definiciones para las palabras en el título...


Michael Hamish Glen comenzó a trabajar en interpretación en 1969, siendo su mentor Don Aldridge, el ‘guru’ de la interpretación en el Reino Unido. Ha trabajado en varias instituciones públicas, y en 1986 fundó Touchstone, una consultora de planificación interpretativa. Recientemente ha creado QuiteWrite, para producir versos y prosas creativas. Ha escrito y enseñado ampliamente materias relacionadas con la interpretación. Michael fue director del excelente Congreso Internacional de Interpretación: The Vital Spark, realizado en Escocia en 2007, y valora muchísimo los beneficios sociales y profesionales de las reuniones internacionales de intérpretes.   Si Michael tuviese una fe, esta sería la creencia en que aquellos que tienen la suerte de poder brindar ‘grandes explicaciones’ tienen una responsabilidad y una vocación: ayudar a ampliar los horizontes de quienes desean entender la magia y el misterio de su entorno, pero que necesitan un poco de aliento y algunas señales en el camino.
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