La interpretación es un instrumento para la gestión

Resumen

Los gestores del patrimonio necesitan herramientas para su trabajo

¿En qué se parece un gestor del patrimonio –natural y cultural– a un carpintero, electricista o fontanero? Aunque sus productos y finalidades sean bien diferentes, todos llevan una caja con varias herramientas para cumplir sus funciones. Serruchos, alicates y formones les sirven para cortar diferentes materiales; martillos para clavar; taladros para hacer boquetes; y tornillos para unir cosas. A veces se puede usar dos o más herramientas en tandem para realizar una sola función, por ejemplo, un cortador se puede usar combinado con una escuadra para cortar en línea recta algunos materiales de construcción.

De igual manera, los gestores del patrimonio –ya trabajen con recursos naturales o culturales, en organismos públicos o privados, o en ONGs– necesitan una amplia gama de instrumentos para lograr sus objetivos. Y estos objetivos pueden ser: mejorar la experiencia del visitante, mantener la seguridad de los visitantes y residentes, conseguir fondos, desarrollar actividades y materiales de divulgación, restaurar estructuras históricas, realizar estudios de fauna, y... proteger el recurso. La gestión del patrimonio puede incluir actividades tales como mantener alejados a los visitantes de recursos frágiles, encontrar fórmulas de uso público y actividades que no ocasionen daño, restaurar el patrimonio dañado (hábitats, poblaciones de animales, construcciones, senderos erosionados, etc.). Aunque muchas herramientas para la conservación –del medio natural o histórico– se utilizan para manejar directamente los recursos, dichas acciones no llegan a tener éxito si al mismo tiempo no se maneja o gestiona a la gente.
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