La presencia de la interpretación en el proyecto “Boscos de Ferro”: La fiebre del hierro del pasado ha creado el paisaje del presente

Autores/as

  • Cristina Simó i Espinosa Investigadora y guía interpretadora

Resumen

La Vall Ferrera es un alto valle situado en el Pirineo de Lleida. Posee una densidad demográfica muy baja, con una media de edad muy elevada. Actualmente la actividad económica está orientada al turismo principalmente, con una cierta presencia del sector primario. La explotación del turismo tiene el grave inconveniente de la estacionalidad, ya que se concentra sobre todo en los fines de semana de invierno, si no falta la nieve, y en poco más de un mes en verano, si no llueve demasiado.
Como atractivo turístico, el valle había utilizado básicamente el reclamo de sus montañas y su paisaje, como tantos otros, sin divulgar realmente su particularidad: en el pasado fue un lugar que bullía de actividad. Hubo explotación de mineral de hierro desde el siglo I hasta principios del XX, casi sin interrupción. La minería, el carboneo (carbón necesario para la separación del hierro), la reducción del mineral in situ y las actividades agro-ganaderas, han dado el paisaje particular mencionado. 
A partir del año 2000, en una zona amplia de Vall Ferrera, desde el Pic de Màniga hasta el fondo del valle, se empezaron a desarrollar una serie de proyectos de investigación sobre arqueología, paleobotánica y mineralogía, y el nuestro, un inventario de patrimonio construido en alta montaña. Teóricamente eran proyectos independientes, pero las investigaciones se empeñaban en converger. Para entender lo que estábamos viendo no nos quedaba más que aliarnos. Fue así como las personas que trabajábamos en las investigaciones contrajimos la fiebre del hierro.
Surgió la idea con el Parc Natural de l’Alt Pirineu, junto con las entidades a las que pertenecíamos y el ayuntamiento del valle, de crear un proyecto de dinamización local potente. Así nació Boscos de Ferro (Bosques de Hierro).

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